¿Por qué los diseñadores odiamos Comic Sans?
Hoy quiero compartir por acá un artículo que escribí el año pasado para la edición 17 de la Revista NOW sobre Comic Sans. Tal vez algunos de ustedes ya lo hayan leído cuando fue publicado y para los que no, pueden ver la edición completa aquí. Gracias nuevamente a Ernesto por la invitación y ahora sí, los dejo con el artículo.
En un momento indefinido de la historia parece que el hecho de utilizar Comic Sans separó a los buenos diseñadores de los aficionados. Y es que si eres diseñador, o tienes amigos diseñadores, debes saber que Comic Sans es el tipo de letra que todos amamos odiar. Lo que tal vez no sepas es la razón detrás de tanto odio, pero no hay que temer porque luego de una minuciosa investigación creo que la he encontrado.
Vincent Connare presentó Comic Sans para Microsoft un día lluvioso –asumo- de 1994. Para ese entonces la compañía estaba presentando Microsoft Bob, una aplicación que buscaba introducir a los usuarios novatos a Windows 3.1 mediante una interfaz divertida que incluía la caricatura de un perro llamado Rover.

Rover conversaba con los usuarios mediante globos de texto en donde se utilizaba otro tipo de letra, llamada Times New Roman, la cual por su estilo serio y formal contrastaba demasiado con la imagen infantil de la interfaz. Es ahí donde Vincent Connare diseña Comic Sans, basándose en un par de libros de cómics que tenía en su oficina.
La idea era crear un tipo de letra digital que le diera un toque relajado y amigable a los globos de texto, de manera que resultaran más accesibles a los usuarios de Microsoft Bob. La propuesta no estuvo lista a tiempo para ser utilizada en la aplicación, la cual fue un completo fracaso, pero se incluyó más tarde en el programa de Microsoft 3D Movie Maker.
Hasta ahora todo bien. El verdadero problema empieza cuando Comic Sans escapa de los globos de texto y se incluye entre las familias tipográficas que vienen por defecto con Windows 95, quedando así al alcance de todos los usuarios del sistema operativo. Esta es la parte en la que nos empezamos a preocupar.
Cualquiera que tuviera una computadora podía utilizarla y lo que es peor, cualquier persona con una impresora podía liberarla al mundo para que otros la vieran. Y esos otros que la veían querían utilizarla y como también tenían computadoras e impresoras, lo hacían. Acá es donde la situación se sale de control y empezamos a verla en todas partes: invitaciones, instructivos, afiches, revistas, franelas, gorras, tazas, uniformes, señalética, vallas y demás.
La mayoría de la gente no tiene educación sobre diseño o el uso de la tipografía, y eso está bien. Si todo el mundo supiera sobre esos temas los diseñadores probablemente nos quedaríamos sin trabajo. Lo negativo de esto es que mientras más material exista en la calle con mal uso de la tipografía, más personas estarán expuestas a él y al no conocer nada mejor, creerán que es lo correcto.
Es así como se forman los clientes que creen que saben cómo diseñar y que tipos de letra usar, porque es lo que han visto en el mercado, lo cual es un problema frecuente en Maracaibo ya que la mitad, sino más, de los artes que están en las calles no fueron hechos por profesionales preparados.
Lo que en verdad hace terrible a Comic Sans es su uso excesivo en las situaciones incorrectas. Quienes se sienten atraídos por este tipo de letra la ven como divertida, amigable y relajada, tal como Vincent Connare quería que fuera. Por esa razón no debería terminar en correos corporativos importantes, folletos informativos de enfermedades y mucho menos obituarios. Quiero decir, hay gente en este mundo sin respeto hacia la muerte que la ha utilizado para escribir sobre las lápidas de sus seres queridos: esto está mal.
El mismo diseñador insiste en que su intención nunca fue crear un tipo de letra de uso masivo. Que en cuanto a los aspectos técnicos el diseño tiene varias fallas en el tracking y pesos de las letras, sí, es cierto. Pero como dije antes, el problema no es Comic Sans en sí, sino el hecho de estar al alcance de todos, porque fuentes feas y poco funcionales hay muchas, peores que ésta incluso, pero la mayoría requieren cierto conocimiento para poder acceder a ellas.
No, no me gusta Comic Sans. No la utilizaría ni siquiera en invitaciones de cumpleaños infantiles -aunque al parecer es de gran ayuda en las tarjetas de terapias para niños con dislexia- pero creo que como diseñadores deberíamos dedicar más tiempo a promover el manejo efectivo de la tipografía, conociendo el poder que tiene de comunicar un mensaje de la manera correcta, y menos tiempo a odiar un tipo de letra, en muchos casos sin estar seguros de la razón.













